Buceo en busca de Paramuricea

 

Si hay algo que nos motiva especialmente a los amantes del buceo es el sumergirnos y descubrir cosas, como sucede cuando encontramos restos arqueológicos, que es lo primero que seguro que se nos viene a la cabeza. Pero hay otras contribuciones muy reconfortantes en el buceo como la que nos llevó a guiar a un grupo de científicos a la búsqueda de una colonia de esquivas gorgonias.

Hacía tiempo que Felio, biólogo en la reserva marina de Tabarca  se había o interesado por una fotografía mía tomada con ocasión de un buceo en Benidorm, por que aparecía una especie de gorgonia,  Paramuricea clavata de espléndidos tonos amarillos, que se correspondía con otra colonia encontrada en Tabarca y que no se había documentado, al parecer, en Benidorm. Me preguntó si podíamos organizar un buceo de reconocimiento a la que nos acompañarían también el Catedrático de Ciencias del Mar, Alfonso Ramos y Santiago Jimenez del Instituto de Ecología Litoral.

Parecía un buen plan, sólo con bucear lo hubiera sido pero como os decía al principio, si ayudaba a estos sabios de la biología a resolver su peculiar sudoku o, al menos, a despejar una pequeña incógnita, pues mejor. Manos a la obra salimos del puerto de Altea y enfilamos hacia la isla de Benidorm. Una vez allí fondeamos en la boya de la Llosa y, cámaras y demás utensilios en mano nos sumergimos a poca profundidad y comenzamos el buceo con la idea de, siguiendo  el rumbo conocido que nos lleva a la segunda Llosa, no consumir mucho aire en el trayecto y sobre todo no acumular demasiado nitrógeno que por fuerza limitaría la estancia en este fondo  donde recordaba haber fotografiado a la Paramuricea. Como había algo de corriente lateral que nos derivaba corregí levemente el rumbo y cuando pensé que estábamos en el sitio picamos a prácticamente -40mts. El agua se enturbió considerablemente y la temperatura descendió de los 26º a 16º, pero lo que era peor, la corrección del rumbo había sido excesiva y no caímos encima de la colonia.

No hay que alarmarse, una vez en el fondo seguimos la formación rocosa que se consolidaba a nuestra derecha y en un minuto de navegación apareció la familia completa de Paramuricea clavata. Santiago la filmaba en vídeo, Felio la fotografiaba de todos los perfiles y Alfonso la estudiaba con minuciosidad y recogía una muestra para analizarla en laboratorio. Pero los minutos en el buceo  pasan volando, el ordenador avisa de la entrada en descompresión y el aire comenzaba a imponer su implacable dictadura: era momento de volver con la satisfacción del trabajo bien hecho en una jornada especialmente interesante.

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