Los buceadores respiramos aire a la presión correspondiente a la profundidad en que nos encontremos. Pero al subir hay que dejar salir ese aire.

Buceo y respiración de aire a presión

Respirando por el regulador

El buceador dispone de un equipo que la proporciona aire a la profundad que se encuentre sin que eso le suponga ningún esfuerzo, gracias al perfeccionamiento del regulador que recibe el aire de la botella.

Este aire se acumula en nuestro organismo  y llena nuestros pulmones que a cada profundidad contendrán una cantidad de aire proporcional al volumen de nuestros pulmones y la presión a la que nos encontremos. Es decir, si a nuestros pulmones le caben por ejemplo 5 litros en superficie, donde la presión es de 1 atmósfera (1 kg/cm2),  cuando nos encontremos a 20 metros de profundidad, donde la presión absoluta es de 3 kg/cm2, al llenar los pulmones estos acogerán un total de 5lts x 3 kg = 15 litros.

Nunca retener el aire

Y no pasa nada, todo es correcto, no vamos a notar nada porque el pulmón no se va a expandir más allá de su volumen de 5 litros… salvo que reduzcamos bruscamente la presión y entonces, como sabemos, aumentaría el volumen del aire que comenzaría a expandirse pudiendo causar graves lesiones.

Por eso la consigna es, siempre, la de respirar con normalidad, sin retener nunca el aire, y si nos viéramos forzados a ascender sin poder seguir respirando del regulador, dejar que el aire sobrante salga por la boca para evitar una sobrepresión pulmonar o Síndrome de Hiperpresión Intratorácica.

Un accidente grave…

Si no lo hiciéramos así, ya sabemos que sufriríamos graves lesiones pues se liberaría aire en la cavidad torácica, infiltrándose por los tejidos en el mediastino, en los espacios pleurales y, en su caso, en el interior de los vasos sanguíneos, y ello incluso desde poca profundidad (a tan sólo 3 metros la presión absoluta es un 30% mayor que en superficie).

 

Los síntomas se manifiestan inmediatamente tras salir, e incluso en el ascenso, yendo desde la aparición de bultos en la base del cuello y encima de la clavícula, provocados por la acumulación de aire bajo la piel (enfisema subcutáneo) hasta dolor en pecho o costado, cambio del tono de voz, dificultad para respirar… y  otros más graves.

 

fácilmente evitable

Por eso, insistimos, hay que respirar con normalidad al ascender, sin retener el aire. Y por supuesto, nunca darle aire con nuestro regulador a nadie que haya bajado a pulmón a visitarnos. Tras respirar podría querer conservar ese aire en el ascenso y sufrir una grave sobrepresión.

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