Es Navidad y por donde miremos estamos rodeados de estrellas, coloridos reclamos que iluminan las calles más comerciales y que decoran los árboles de pega de nuestras casas.

Una Navidad de estrellas

Un mar de estrellas

Pero no es de esas estrellas de navideñas con  las que más familiarizados estamos los buceadores, sino de los vistosos animales que nos acompañan en casi todas nuestras inmersiones en cualquiera de los mares y océanos en que nos sumerjamos, desde los más cálidos, luminosos y acogedores a los más fríos, oscuros y hostiles, desde la zona intermareal hasta los 6000 metros de profundidad, en la arena, la roca y entre la posidonia.  Eso sí, siempre en aguas saladas -o como muchos salobres-, nunca en agua dulce.

Y tal vez nos venga bien conocer o recordar algo de su curiosa vida y características. No hace falta decir que no son peces, sino invertebrados -carecen de esqueleto- del tipo de los equinodermos, como sus primos los erizos de mar, las holoturias o las más parecidas a ellas, las ofiuras, con las que en ocasiones se les confunde.

No siempre son coloridas

Pueden regenerar sus brazos perdidos

Habitualmente las estrellas presentan 5 brazos, de ahí su nombre, pero algunas pueden llegar a contar con hasta 50 que nacen desde un disco central bajo el que se encuentra la boca. Su tamaño es muy variable y puede ir desde menos de 1 cm hasta 138 cms que es la más grande documentada. Con su peso como es lógico pasa lo mismo: de pocos gramos hasta los 6 kilos ni más ni menos.

Las estrellas carecen de cerebro y lo que es más curioso, de sangre, contando en su lugar con un sistema vascular de agua marina filtrada que le permite su desplazamiento a través de los brazos. Por cierto, si una estrella pierde uno de ellos o un trozo, no va a tener muchos problemas en recuperarse, regenerando el brazo mutilado e incluso creando un nuevo individuo a partir de un trozo de brazo. Este milagro es posible porque albergan en sus extremidades casi todos sus órganos vitales.

Estrella regenerando brazos

Las estrellas, voraces depredadores

Las aparentemente indefensas estrellas cuentan realmente con la protección de un manto que les protege de muchos de sus depredadores a los que también pueden asustar con sus colores y texturas y que  les pueden además servir de camuflaje al confundirse con el entorno. Existen numerosas especies depredadoras de las estrellas de mar en su hábitat natural. Animales como las gaviotas, los lobos de mar, los cangrejos y de vez en cuando otras estrellas de mar representan amenazas para la supervivencia de los individuos.

Ellas, por su parte, tienen una dieta carnívora amplia como percebes y bivalvos que abren con sus pies que terminan en ventosas, aunque tampoco le hacen ascos a los restos de animales muertos, como buenos carroñeros que son. Como curiosidad, las estrellas para alimentarse pueden volver hacia fuera su estómago con el que rodean su víctima que se ve atacada por los jugos digestivos de la estrella hasta que estén en condiciones de ser succionadas.

Una de las estrellas de mar más pequeñas

Estrellas y más estrellas…

Y en cuanto a reproducción se refiere pues cuentan con amplias posibilidades de dejar descendencia, desde la reproducción sexual, siendo algunas de ellas hermafroditas, hasta la reproducción asexual como hemos visto se producía cuando de un brazo se podía generar un nuevo individuo.

Si a ello unimos que pueden vivir más de 35 años en la naturaleza no resulta raro que en modo alguno sea una especie amenazada. Así que larga vida a las estrellas, que en estas fechas se traduciría en algo así como Feliz Navidad!.

Feliz Navidad

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