La escorpa, cabracho o pez piedra
La escorpa, rascacio o escórpora es uno de los peces habituales en casi todas nuestras inmersiones y una delicia gastronómica al forma parte de algunos de los platos marineros de la cocina mediterránea.
Escorpa, rascacio, cabracho y demás
Realmente con el nombre de escórpora nos referimos a 3 especies diferentes que con algunos matices propios, vienen a configurar un género de voraces cazadores en los que destaca una cabeza prominente y desproporcionada del resto del cuerpo, que aparece cubierto de numerosas espinas venenosas.

Las escórporas no alcanzan un tamaño mayor de unos 50cms en la especie más grande, el cabracho, que destaca sobre todo por presentar unos lóbulos o barbillones bajo la gran boca. De hábitos solitarios, las podemos encontrar a casi cualquier profundidad y en todos los fondos, ya sean praderas, fondos blandos y, sobre todo, en fondos duros y paredes, donde tan bien se mimetizan con la textura de rocas y piedras.
La escorpa pasa desapercibida
Esa facilidad para el camuflaje es la que hace que la escórpora permanezca impasible ante nuestra presencia, convencida de que no la hemos detectado pese a estar a pocos centímetros de ella y permitirnos a los fotosub hacerles casi un book fotográfico con planos macro y todo.

Durante el día se suelen esconder bajo desplomes de la roca y es por la noche cuando más activas se muestran, saliendo de caza que suele consistir en quedarse pasivas, bien mimetizadas para que cuando se acerque una presa puedan actuar rápidamente y engullirlas con su enorme boca.
Cuidado con el veneno de la escorpa
Pero hay que tener cuidado, en caso de contacto con la escórpora –ojo, el pez no atacará y sólo se defiende- desplegará sus aletas y nos podrá inocular su doloroso veneno. En este caso y al tratarse de un veneno termolábil, es decir, que se descompone y neutraliza con el calor, debemos sumergir la parte lesionada en agua lo más caliente que podamos (sin llegar a escaldarnos).

La escorpa, una delicia gastronómica
Un pez de fondo muy conocido también gastronómicamente al ser un sabroso ingrediente de platos como el caldero de arroz que podemos comer en Tabarca o Santa Pola, el bullit de peix de Ibiza (allí la escorpa se conoce como rotja) el suquet de peix o la internacional sopa bullabesa.
