Fin de año con buceo en Jávea
Estos días de Navidad son tan buenos como el resto del año para lanzarnos al agua y apurar lo poco que nos queda de calendario y la buena climatología que nos acompaña.
Sumergidos frente al cabo Sant Antoni

Así que ni cortos, ni mucho menos perezosos, pues hace tiempo que tenemos ganas de sumergirnos, cargamos en la furgoneta los numerosos bártulos que siempre porteamos los buceadores, como si fuéramos eternos Santa Claus aunque a veces llevamos tantas cosas colgando del chaleco hidrostático, como el carrete spool, la boya deco, la linterna, brújula, cuchillo… que podríamos casi confundirnos con un árbol de navidad. Y por supuesto, no puede faltar la voluminosa cámara,
El mar acogedor del invierno
Aunque el día había amanecido muy bueno, a medida que iba avanzando la mañana se iba levantando un fresquito viento de mestral que nos limitaría el punto de inmersión, que en principio tenía que ser la extensa pared de la Reserva del Cabo de San Antonio, aunque tuvimos que cambiar las tornas y protegernos tras su cabo, ya enfilados a la cala del Pope de Xábia.

La vida marina se despide del año
El agua estaba bien de visibilidad y no molestaban sus 16º de temperatura – a lo mejor tenía algo que ver que los cuatro que íbamos llevábamos traje seco…-En cualquier caso, en invierno siempre hay que llevar el equipo adecuado. Al poco de descender encontramos un pulpo de buen calibre, casi a punto de introducirse en su refugio rocoso, aunque al acercarnos a él cambia de opinión y se queda casi inmóvil, casi se diría que posando para nosotros. Después de observarlo un rato, sin molestarlo ni mucho menos tocarlo, lo dejamos a lo suyo.

Seguimos recorriendo azarosamente el fondo, salpicado de gorgonias blancas especialmente abundantes y frondosas en estas fechas entre las que delatamos una gran morena serpenteando entre estas formaciones arbustivas.

Luminosa anémona llena de vida
En las paredes que reciben poca luz y buena corriente, coloridas colonias de anémona incrustante amarilla nos recuerdan lo especial de estas fechas, y enseguida las asocié al brillo de las luces de navidad y las calles engalanadas de una vida especial.
La guinda fue ver una pareja de vaquitas suizas, esos pequeños y vistosos animales que parecían estar en cortejo.
Un poco más adelante, en esa misma pared una anémona balanceaba sus tentáculos con el leve mar de fondo mientras los peces como sargos y tordos patrullaban en los alrededores.
Una inmersión extraordinaria para poner colofón al año y comenzar con el listón alto en nuestros buceos de 2025.
